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martes, 18 de octubre de 2011

PREMISAS, OBJETOS Y MÉTODOS FORÁNEOS EN LA INVESTIGACIÓN SOBRE COMUNICACIÓN EN AMÉRICA LATINA.

Este artículo del doctor Luis Ramiro Beltrán, especialista en comunicación para el desarrollo, nos presenta detalladamente, tal como el titulo lo indica, las premisas, objetos y métodos extranjeros en la investigación sobre comunicación en América Latina. Esta ciencia “no más que cualquier otra actividad humana, no existe en el aire. Es el producto de la vida social en la comunidad en la cual opera, y esto es particularmente cierto en el caso de las ciencias sociales» (Hofstee, 1968). «Uno se debe preguntar como serian de diferentes las ciencias sociales si las hubieran fundado kenianos, japoneses o bolivianos» (Rogers, 1969: 364)”.Por eso es obvio que todo esto al surgir en países no latinoamericanos, países con realidades socio-económicas muy diferentes -pues son desarrollados- , originan premisas, objetos y métodos con una utilidad escasa, nula o peor, de estorbo, para el desarrollo de Latinoamérica. En Europa y principalmente en Estados Unidos, esta ciencia surgió como una ciencia de ajuste, y no de reestructuración como la que necesita América Latina.

Fue tanta la confianza de los norteamericanos sobre esta ciencia de ajuste, que en un principio no cayeron en cuenta de sus errores. Como principalmente ser un alcahueteador del statu quo, pues para ellos era más difícil notarlo en su economía desarrollada y prospera. Así cayeron en sutiles errores como: investigar solo el publico meta, pero no al persuasor, a aquel que «tiene la sartén por el mango». Creer ingenuamente en que podían lograr la objetividad pura, cuando eso conduce es seguirle el juego a la clase gobernante. Si el objetivismo puro no se puede lograr, lo mismo aplica para la neutralidad. “El científico que diga que quiere hacer investigación sin comprometerse a cambiar la sociedad está de hecho tan ideológicamente comprometido [, en este caso con el statu quo,] como el otro que cree en la investigación como un instrumento para el cambio humano y social» (Dfaz Bordenave, 1966: 211)”. Si un científico es tan aséptico que no se solidariza con las mayorías rehusando “a la vista las tragedias diarias de una sociedad injusta, ~ ¿para que necesita a ese científico el cambio social?” “Quizás fue un tipo similar de razonamiento realista, sincero y sin pretensiones el que movió a Mark Twain a preguntar: « ¿Contra quién eres neutral? »”. Así pues se alcahueteo el sistema social, al hacerlo intocable, y echando toda la culpa solo al individuo: “La culpabilidad personal satura la mayoría de las definiciones de problemas sociales más que la culpabilidad del sistema social; pocas veces quienes hacen las definiciones son capaces de cambiar el sistema, de manera que lo aceptan como es. Tal aceptación favorece el énfasis sobre variables psicológicas en la investigación de comunicación. A menudo, la causa a nivel individual del definidor del problema se convierte en la variable más importante del investigador. [Según estos investigadores] es el propio campesinado el culpable de su mala fortuna, no la sociedad que lo esclaviza y explota. […Que] la mayoría de los campesinos, presumiblemente por nacimiento o por su deseo soberano, no son solo ignorantes, sino que tienen una tendencia obstinada hacia la tradición. Además, son «fatalistas», «no arriesgados» y «sin creatividad». Más aún, carecen de «orientación hacia el futuro», no tienen «sentido empresarial» y padecen de muy baja «motivación de logro». Y, supersticiosos y católicos como son, a menudo, no han aprendido de la mística desarrollista, de «la ética protestante y del espíritu del capitalismo» las ventajas del ahorro y la inversión”.



Críticas recientes (no olvidemos que este artículo es de 1978) a su aplicación “en los países menos desarrollados provienen de los propios investigadores norteamericanos”, y también de latinos, con influencia de europeos y marxistas. “Han hecho notar el sesgo elitista implícito en estos paradigmas. Enfrentados con la abrumadora realidad de que los medios masivos en países similares a los de Latinoamérica no llegan a la masa campesina”. “Lo que más se le critica es que sufre de insensibilidad frente a factores contextuales y socioestructurales de la sociedad”. “En esencia elIos sostienen lo siguiente: 1. EI cambio general de la estructura social constituye el prerrequisito básico para lograr un desarrollo auténticamente humano y democrático. 2. Los adelantos tecnológicos en los campos de la agricultura y en otros sectores productivos no solo no conducen necesariamente hacia la obtención de este desarrollo, sino que incluso pueden impedirlo al fortalecer aún más a las elites conservadoras dominantes. 3. La comunicación, tal como existe en la región, no solo es incapaz por naturaleza de generar desarrollo nacional, sino que a menudo actúa en su contra, de nuevo, en favor de las minorías gobernantes. 4. La propia comunicación esta tan sometida a los arreglos organizativos predominantes en la sociedad, que difícilmente se puede esperar de ella que actué independientemente como un contribuyente primordial a una profunda y amplia transformación social.

La estructura de poder de la sociedad: “Según los críticos, este factor es el que en gran parte define quien es un «innovador» y quien permanece como un «rezagado». Cuellar y Gutierrez (1971) agregan que el concepto de «Iiderazgo» del modelo de difusión esconde el de «elite» u «oligarquía»; que «cosmopolitismo» disfraza la conexión de intereses entre los detentores del poder rural y del urbano, y que el término «grupo de referencia» puede servir para diluir la realidad de «dominación interna» cuya víctima es el campesinado. Se esfuma así «la ilusión de que el campesino es un individuo que tiene acceso a la información y puede tomar sus propias decisiones». AI estudiar una comunidad rural colombiana, Haney (1969) comprobó que la mayoría de sus campesinos estaban cercados por la pobreza debido a la influencia de un complejo conjunto de instituciones locales y nacionales que, sistemáticamente, minaban sus ganancias, ahorros e inversiones. Drake (1971) hallo que los colombianos que ocupaban posiciones claves económicas, sociales y políticas en la comunidad tenían suficiente poder para usar los canales de comunicación como frenos a los cambios institucionales. Roea (1969) demostró que los periódicos peruanos directamente sometidos a grandes intereses terratenientes estaban muy parcializados contra movimientos invasores de campesinos sin tierra”.

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