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martes, 27 de septiembre de 2011

LA CAMPAÑA ELECTORAL HA TERMINADO.

Este texto del sociólogo Paul Felix Lazarsfeld (Austria 1901-1976 New York), trata sobre un estudio que hicieron en U.S.A. sobre las campañas políticas. Que a diferencia de del estudio de Hovland, mostraba resultados muy interesantes, a parte de los obvios en que ricos y protestantes tienden a ser republicanos:

“Aparece otra tendencia: si una persona de bajos ingresos pertenecía a una organización cuya mayoría procedía de estratos sociales más altos, entonces era más probable que votase republicano”.

“Encontramos personas que tenían una pauta de opinión contradictoria, pues pese a que se disponían a votar por un partido. Sostenían opiniones sobre una o dos cuestiones específicas que eran más características del otro partido […] En la gran mayoría de los casos, las personas que partían de una norma de opinión inconsistente mantenían su intención de voto pero en la cuestión especifica se pasaban a la opinión prevaleciente en el grupo político con el que se habían asociado”.

“La importancia de esta falta de lectura y de escucha por parte de casi la mitad de Ia población se ve todavía más acentuada por otros dos hechos. Las personas que leían y escuchaban [radio] solían ser aquellas que tenían unas opiniones y filiaciones políticas bien establecidas. Los menos firmes en sus pasos y, por lo tanto, teóricamente más susceptibles a las influencias, eran también los menos proclives a ser alcanzados a través
de los medios de comunicación formales”.

“Solo un pequeñísimo porcentaje de la gente puede ser considerado como indeciso hasta el punto de que únicamente la propaganda pueda convertirlo, y es probable que esta fracción sea de una índole especial: personas no muy interesadas y que viven en una constelación especial en la que ninguno de los dos candidatos aparece como una solución muy convincente. Como resultado de ello, tales personas se muestran especialmente sensibles a las presiones sociales que las circundan, y si finalmente llegan a una decisión, es muy probable que su voto sea proporcional a las influencias de grupo ejercidas sobre ellas. Esto significa que, al final, su decisión no alterara considerablemente la proporción de intenciones de voto republicano o demócrata existentes antes del comienzo de la campaña”.

“El tópico del votante imparcial que sopesa todos los argumentos ofrecidos por ambos partidos políticos no es más que uno de tantos mitos políticos”. “La campaña es como el baño químico que revela las fotografías. La influencia química es necesaria para que surjan las imágenes, pero solo pueden aparecer aquellas imágenes ya latentes en la placa”. “Hay gran cantidad de pruebas adicionales de que, al progresar la campaña, la gente se siente cada vez más inclinada a votar por el partido que prevalece en su grupo social. Lo que la campaña parece hacer es activar las predisposiciones políticas de la gente”.

Esto solo demuestra que tan farsante es nuestra democracia, la cual no se basa en la razón de las mayorías, sino en la presión irracional de unos pocos (líderes de opinión) sobre los demás (sus grupos).

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